¿Intereses personales

o los de la nación?

 

Por

Francisco H. Tabernilla

 

Cuando vayan pasando los años se podrá conocer con mejor perspectiva de juicio el tremendo daño que le han hecho a la nación los ocho años de la presidencia de Bill Clinton. Por el momento, el tema de actualidad son las elecciones presidenciales que se celebraron el pasado martes 7 de noviembre y hoy día 13, que redacto estas líneas, el país se encuentra paralizado al no haberse podido proclamar por los organismos competentes quién es el ganador.

          El escándalo comenzado por los demócratas de Gore ha alcanzado proporciones incalculables que han repercutido en todos los rincones del universo. No sabemos cómo y quién terminará esta pesadilla, ni la autoridad correspondiente que pare el cúmulo de demandas de esta intensa batalla legal que se ha desatado complicando las cosas cada vez más en perjuicio del prestigio de la nación. Agitadores y oportunistas al estilo del Rev. Jesse Jackson, que dicen defender la democracia se ufanan en soliviantar los ánimos, echándole leña al fuego.

          Líderes nacionales piden punto final a la campaña electoral: Henry Kissinger afirma, "ninguna corte debe decidir una elección, espero que el perdedor reconozca públicamente que perdió evitando más trámites judiciales...hay vida después de la derrota". El ex-senador demócrata Sam Nunn, expresó: "Al Gore debería indicar claramente que reconocería la victoria de Bush si pierde en Florida tras un nuevo conteo escrupuloso y la contabilización de los votos de ultramar". El senador demócrata Robert Torricelli, dijo: " Mi temor era que nos encaminaramos en una espiral descendiente de contragolpes con demandas en varios estados...desafortunadamente ya estamos en esa espiral".

          La disputa, en realidad, está preparando el camino de una crisis constitucional. Si se desata, el Congreso tendría que tomar parte en la elección del Presidente de Estados Unidos y éste tome posesión tras una áspera batalla legal basada en el sistema de Colegio Electoral y no en el llamado voto popular. En las actuales condiciones ese Presidente sería George W. Bush, el candidato republicano. La batalla la daría Al Gore, pero importantes dirigentes demócratas cursaron advertencias contra una batalla legal que pudiera prolongarse durante meses.

          El estado de la Florida con sus 25 votos electorales es la clave de todo este proceso. Hay un calendario electoral que señala: *14 de noviembre, fecha límite para que todos los condados de Florida remitan a las autoridades del Estado los resultados "certificados" del nuevo escrutinio. *17 de noviembre, fecha límite en Florida para el recuento de los votos de los militares destacados en el extranjero; operación necesaria para publicar los resultados de ese Estado y que determinará quien sucederá al presidente Bill Clinton en la Casa Blanca. *18 de diciembre; los grandes electores (delegados compromisarios representantes de todos los estados en el Colegio Electoral nacional), surgidos del voto popular, se reúnen en cada estado para escoger al Presidente y trasmiten su decisión en sobre cerrado a Washington. *5 de enero, ante las dos cámaras del Congreso, el Presidente del Senado recuenta los votos de los compromisarios. *20 de enero, el nuevo Presidente asume el cargo.

          Ahora bien, si las disputas legales en la Florida y otros estados evitaran la certificación de los resultados electorales, el Colegio Electoral no podría reunirse con un suficiente número de miembros. La Cámara de Representantes se encargaría entonces del último paso del proceso electoral. Cada estado tendría un voto, que estaría basado en qué partido controló cada delegación estatal. Los republicanos tienen la mayoría en la Cámara, así que Bush ganaría.

          Según los expertos, el conflicto emponzoñaría la atmósfera política. Una vez que los votos de la Florida estén listos para su certificación: "Veremos entonces si se va a dar prioridad a los intereses personales o a los de la nación".

          Fue muy buena y oportuna la demostración republicana el domingo frente al edificio de la Corte, pidiendo la terminación de la verificación de los sufragios y que se declare ganador a Bush. Hubo declaraciones a los canales de televisión y a la prensa del Dr. Diego Ramas, presidente de la Asociación Pro-Cuba, Cristóbal Oviedo, líder republicano, Ricardo Casas, director de El Mambí, y Orlando Cortés de Pro-Cuba. Un partidario de Bush, luciendo una camiseta alusiva a Elián González, agitó un cartel: "no más clintonistas, no más comunistas". Y un partidario de Gore pasando en un auto enseña otro: "lean mis labios, yo confío en la gente".

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11/13/00

 

    

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