Y AHORA... PUTIN

 

Por

Francisco H. Tabernilla

 

Al escribir estas líneas la nación y el mundo están pendientes del fallo que dará dentro de unas horas el Tribunal Supremo de Estados Unidos el que dirá la última palabra en cuanto a las elecciones presidenciales realizadas el pasado 7 de noviembre, haciendo justicia y ratificando la certificación oficial de la Secretaria de Estado de la Florida, Catherine Harris,  declarando a  George Walker Bush como el Presidente Electo en esa jornada que tantos antagonismos y divisiones ha causado, levantando las pasiones, el resurgimiento del racismo, situando a los pobres frente a los ricos, en fin, han sido muchos los insultos y las calumnias entre uno y otro partido, causando daños y heridas que serán difíciles de olvidar. Además, la prueba de civilidad política ofrecida al mundo ha quedado a la altura del betún, resquebrajando el prestigio del sistema electoral y democrático, los principios, las leyes y hasta la propia Constitución. No sé si son los adelantos técnicos, la rapidez de la información, el Internet o tantas cosas modernas lo que están cambiando al mundo y a la sociedad donde vivimos y nos desenvolvemos libremente, lo cierto es que el cambio en lugar de ser para el bien se  dirige hacia lo peor, la mayoría de las gentes viven en ansiedad y desasosiego, inseguros, irrespetuosos y demandantes.

            Precisamente el pasado 10 de diciembre se conmemoró el 52 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por Naciones Unidas en 1948. La fecha adquiere para Cuba una significación muy especial ya que nuestra patria vive bajo un sistema comunista, totalitario y tiránico. Los grupos opositores y activistas de derechos humanos dentro de Cuba se propusieron diversas actividades, pero la policía política para evitarlas efectuaron decenas de arrestos a lo largo y ancho de la isla y el eco de esta represión apenas se escucha más allá de las fronteras del país. Mientras los opositores al régimen se amontonan en los calabozos, el gobierno se esfuerza en mostrar un país en calma y alegre. Así se celebra en La Habana el Festival del Cine Latinoamericano, pero “como siempre, no tendrán una palabra para denunciar la ausencia de libertad en Cuba y la existencia de cientos de prisioneros políticos , hombres y mujeres que sólo han desafiado el miedo y expresado sus ideas; por este silencio cómplice también de ustedes, que festejan frente a un pueblo amordazado ; los denuncio”, afirmó el compatriota Oswaldo Payá en un comunicado enviado desde La Habana a El Nuevo Herald.  Héctor Maseda, del Grupo Decoro, en una nota de la agencia independiente Cubanet, nos dice “que los municipios habaneros Centro Habana, San Miguel del Padrón y Arroyo Naranjo no escaparon de esta persecución debido a la intolerancia política del gobierno de Cuba”.

            Y para darle su aprobación a tanto escarnio el próximo miércoles  14 de diciembre visitará La Habana el presidente ruso Vladimir Putin, casi una  década después del colapso de la Unión Soviética para revivir las históricas relaciones entre los dos países. Se dice que se discutirán formas para eliminar una deuda de $11,000 millones que datan de los años soviéticos. “Cuba es un país que tuvo una relación de 30 años con los rusos y que fue muy especial”, indicó Philip Brenner, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Americana en Washington. “La relación especial ha terminado, pero Rusia conoce el importante papel que todavía desempeña Cuba en el Tercer Mundo”, agregó Brenner.

            La  visita de Putin es mucho más importante de lo que se imagina la gente. Putin tiene grandes planes para reconstruir el poderío de la Unión Soviética. El sabe que Fidel Castro es un títere de Rusia y que hará lo que él le ordene de acuerdo con sus planes y en la zona que lo necesite, sobre todo en la América Latina donde hay muchos países y sus gobernantes que lo consideran “un revolucionario” y no el tremendo asesino que  realmente es. ¿No se abrazó durante una audiencia privada con Vicente Fox, el Presidente de México? ¿Y dónde está situado Hugo Chávez, el Presidente de Venezuela, si no es en la órbita de Castro?

 

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12/11/00

 

 

    

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