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Martin
Luther King su “sueño”
y los
nuestros
Por
Francisco H. Tabernilla
Esta nación, que nos ha dado protección y albergue a los cubanos víctimas
del castro-comunismo reinante en nuestra patria, conmemora hoy 15 de enero del
2001, un aniversario más del nacimiento del prócer y mártir Martín Luther King,
pastor protestante norteamericano de la raza negra, paladín de la integración
racial y premio Nóbel de la Paz, otorgado en 1964. Nosotros nos solidarizamos
con su noble causa que luchaba y lucha contra el racismo y la esclavitud a
favor de la igualdad y en defensa de los derechos humanos. Lamentablemente fue
asesinado, pero para siempre han quedado grabadas sus enseñanzas, sus consejos
y sus directrices en el corazón de todos los hombres libres, cuando el 28 de
agosto de 1963 pronunció en Washington aquel famoso discurso: “YO TENGO UN
SUEÑO”. Yo tengo un sueño –dijo- “que mis cuatro pequeños niños vivan un día en
una nación donde no sean juzgados por el color de la piel, sino por el
contenido de su carácter”. Mucho se ha avanzado en cuanto a los derechos
civiles en los Estados Unidos, pero todavía queda mucho que hacer, mucho camino
que andar, para completar debidamente “su sueño”. Existen en la actualidad
infinidad de prejuicios raciales y de cultura que traspasan éstas fronteras y
se dirigen y alcanzan a nuestros hermanos latinoamericanos o ciudadanos de
otras naciones que deben participar y luchar contra la injusticia y sumarse a
la larga marcha hacia la libertad que nos señalara Martín Luther King.
Los derechos civiles se basan en el respeto a los derechos humanos para
erradicar el racismo, la intolerancia y el desprecio por aquellos que tienen
otro origen étnico. Esperamos que el sueño de Martín Luther King sea un día,
una realidad habitual entre los hombres y las naciones.
Ahora, volvamos a nuestro sueño, un letargo que lleva ya más de 42 años
martirizando y sojuzgando al pueblo de Cuba como una pesadilla brutal e
interminable, que por falta de acción y planes concretos y sin apoyo moral por
parte de las naciones democráticas del mundo que nos han abandonado y dejado a
la deriva creando una situación única que reclama acción y todo nuestro
esfuerzo y empeño para que vuelva a Cuba la libertad.
Inexplicablemente los ocho años de la presidencia del presidente Bill
Clinton han sido desfavorables para lograr la libertad de Cuba. Algún día la
historia aclarará ese marcado interés y ese erróneo proceder de entrega y
acercamiento que si no fuera por causas originadas por el propio Fidel Castro,
hace tiempo ya se hubieran reanudado las relaciones
diplomáticas con Cuba. ¿Por qué el
Presidente no ha cumplido con la Ley de Ajuste Cubano? ¿Por qué no ha puesto en
ejecución la Ley Helms-Burton? Y para colmo de todo se conoce ahora sobre el intercambio de información en relación
con las actividades de los grupos de exiliados cubanos entre La Habana y
Washington lo que ha provocado una justa indignación y condena por parte del
exilio histórico. La Casa Blanca no quiere admitir que el enemigo es Fidel
Castro y su régimen comunista y los amigos somos los exiliados cubanos. ¿Quién
entiende esta doble moral del gobierno de Washington? Mientras pedía condena en
los fueros internacionales por los abusos de los derechos humanos en la isla, y
condenaba el régimen totalitario y represivo implantado por Fidel Castro, al
mismo tiempo se reunía en privado con los jerarcas del régimen que criticaba en
público.
Ante tanta ignominia, acaba de declarar el senador Jesse Helms que la hora
final de Fidel Castro se está acercando. “Estados Unidos –manifestó al
presentar su agenda al nuevo Congreso-
puede sacar del poder en un plazo máximo de cuatro años a Fidel Castro,
si establece un plan para fortalecer la ayuda económica y política a la
oposición democrática en Cuba”. “Pretendo trabajar con el gobierno de George W.
Bush para hacer con el pueblo de Cuba lo que Estados Unidos hizo con el pueblo
de Polonia hace 20 años, dando un fuerte apoyo económico y político a la
oposición democrática pusimos fin al régimen comunista en ese país”.
El “sueño de Martín Luther King se va tornando en realidad. El nuestro o
los nuestros llevan 42 años en intensa pesadilla. Raúl Castro –dicen- ya sacó
su pasaporte español desobedeciendo los deseos de su hermano. ¿Se acerca
nuestro despertar a la LIBERTAD y la realidad de nuestros sueños por la
DEMOCRACIA?
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1/15/01