Repuesta  apropiada

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Una de las peticiones que llevaba en cartera el presidente de Colombia Andrés Pastrana cuando se entrevistó recientemente con el Presidente George W. Bush en la Casa Blanca fue que los militares norteamericanos se sentaran, como observadores, en las conversaciones con las guerrillas comunistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El Presidente Bush fue bien claro en expresar que Estados Unidos no participaría en la nueva ronda de negociaciones de paz que se avecina el 8 de abril entre el gobierno de Colombia y las FARC, la principal fuerza guerrillera de ese país que comanda un asesino tan brutal, como Fidel Castro en Cuba, el célebre “Tiro Fijo”. “Este es un asunto que el pueblo y el gobierno de Colombia pueden encarar por sí mismos”, dijo Bush, “Ayudaremos a Colombia  en lo que sea posible, pero no estaremos presentes en las conversaciones”, repitió el Presidente Bush a la prensa reunida en los jardines de la Casa Blanca al concluir su conversación de 50 minutos con el presidente colombiano Andrés Pastrana.

El Presidente Pastrana, increíblemente, traía la invitación de las FARC que han solicitado de Cuba y Estados unidos  tomar parte en las negociaciones. El Presidente Bush, gracias a Dios, no cayó en la trampa hábilmente urdida por los comunistas, aunque han colocado al Presidente de Colombia en una posición muy desagradable y antipatriótica al creerlo capaz de prestarse a resolver los asuntos internos y soberanos de Colombia con la ayuda extranjera. Todos sabemos bajo la presión en que se encuentra el Presidente Pastrana, pero su actitud de complacencia y condescendencia con la guerrilla comunista deja mucho que desear.

Bush reveló que habían conversado sobre el tratado de preferencias arancelarias a los países andinos. Pastrana aboga porque se dé a Colombia los mismos beneficios arancelarios que disfrutan los países los países del Caribe, señalando que esas medidas eran necesarias para absorber la mano de obra a la que se le pide renunciar a las cosechas de coca. “Pastrana presentó un caso muy claro a favor de las preferencias”dijo Bush, añadiendo: “Respaldo esa petición y le daré las instrucciones al negociador comercial Robert B. Zoellick para que se ocupe de eso”.

Bush se refirió directamente al pedido colombiano que se contenga el uso de las drogas para el cual los consumidores norteamericanos gastan $57,000 millones al año.

Pastrana, que ha donado a las guerrillas comunistas el 42% de la nación, muestra ser un “presidente blandengue”que no sabe cómo solucionar el conflicto que por décadas está consumiendo a Colombia, pues en su interior debe conocer que, con las guerrillas comunistas no es posible, desgraciadamente, llegar a acuerdo alguno, como no sea la entrega del poder, como sucedió en Cuba “para evitar más derramamientos de sangre”.

En realidad al llevarle el mensaje de “Tiro Fijo” al Presidente Bush, Pastrana le está haciendo el juego al veterano guerrillero y  agitador continental Fidel Castro. La participación de Estados Unidos y Cuba en esas conversaciones, condenadas desde su inicio al fracaso más rotundo, le hubieran dado la oportunidad al tirano de Cuba de que Estados Unidos lo perdone por haberle robado a los ciudadanos norteamericanos con propiedades en Cuba 1.8 billones de dólares sin compensación alguna y carta abierta para recibir créditos y todo el dinero que desee de las grandes corporaciones norteamericanas que mensualmente van a La Habana para que los vuelva a robar otra vez. 

Y una vez mezclados todos en un mismo caldo espeso de negociaciones y amenazas, Castro pondría sus condiciones “que Tiro Fijo bendeciría y Pastrana suplicante pediría a Bush: Dáselo todo, como yo se lo di, que me van a quemar vivo”, según comentario de Juan Carlos Hernández en la sección Correo Postal y Electrónico, el 28 de febrero, en El Nuevo Herald.

No obstante, ya Estados Unidos está involucrado en el conflicto colombiano con el entrenamiento de las tropas gubernamentales y la provisión de equipos de lucha antinarcóticos como parte de un paquete de ayuda aprobado por el Congreso de $1,300 millones .Si la situación sigue agravándose, como es de esperarse, no sé que papel podrá jugar la Organización de Estados Americanos (OEA) para evitar la destrucción del hermano país colombiano.

ooo000ooo

3/05/01

 

    

Regresa a artículos de FHT