TRES  CONDENAS  SIMULTÁNEAS

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

El sistema injusto implantado en Cuba por Fidel Castro alcanza a explotados y explotadores, por eso hay que transformar completamente la estructura injusta, diseño único del comunismo brutal y totalitario que impera en nuestra Patria.

La libertad económica, la libertad política y la libertad individual son las metas del momento y las que más daño hacen al tirano Fidel Castro. Las naciones libres del mundo avanzan con paso firme hacia esas metas. Ese sistema injusto que rige en Cuba ha sido condenado en menos de una semana por la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas; por la Organización de Estados Americanos (OEA) y por la III Cumbre de las Américas efectuada en Québec, Canadá.

(1) La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDH), condenó el 18 de abril de 2001 a Cuba por violación de los derechos humanos. La moción, presentada por los checos y basada en solidaridad con los cubanos que luchan por la libertad, fue aprobada 22-20, con 10 abstenciones. Se abstuvieron: México, Colombia, Brasil, Ecuador y Perú. Votaron a favor: Costa Rica, Argentina. Uruguay y Guatemala. Venezuela y Cuba votaron en contra de la resolución.

(2) La Organización de Estados Americanos (OEA), en informe de 57 páginas reafirmó la reciente condena mundial a las violaciones de los derechos humanos por la dictadura de Fidel Castro. La OEA expone que La Habana debe permitir la libertad de expresión, reunión y asociación a sus ciudadanos; liberar a los presos políticos; eliminar de la legislación penal toda figura delictiva que vaya en contra de las normas democráticas internacionalmente aceptadas y abandonar términos como la “legalidad socialista”; mejorar las condiciones de vida de la población penal; poner fin a los maltratos de los reclusos y permitir el pluralismo político.

Ahora toca a los mandatarios latinoamericanos –como dice la sección de El Nuevo Herald,

Hoy es Día- no volver las espaldas a las conclusiones de la organización continental, y sin medias tintas, como verdaderos líderes de  naciones democráticas, hacer pública su condena a las violaciones de los derechos humanos en la isla. Lo contrario los convierte en cómplices de los desmanes de Castro.

(3) Durante la III Cumbre de las Américas ( sábado 21, domingo 22  de abril, 2001)  los 34 mandatarios reunidos en Québec, Canadá, dieron un fuerte espaldarazo a la creación del Área de Libre Comercio de las Américas. La mayoría de los líderes concuerdan que el mayor logro ha sido la “cláusula democrática” que excluye a los países no democráticos participar en las reuniones y acuerdos. Cuba fue el único país que no fue invitado. El presidente de Venezuela Hugo Chávez, firmó los acuerdos pero dijo no estar conforme con el concepto de democracia tal como aparece en la resolución.

“La democracia y la integración económica son las palabras claves de esta Cumbre”, dijo Jean Chretien, Primer Ministro de Canadá. El presidente chileno Ricardo Lagos, expresó: “Los líderes del hemisferio se vuelven a unir, para lograr que la democracia, las reformas económicas y la integración mejoren verdaderamente la vida de los ciudadanos de todos nuestros países”.

Los mandatarios de la Cumbre esperan  para el año 2005 la creación del Área Libre de Comercio de las Américas (ALCA). Con 823 millones de consumidores, el 15% de la población del planeta, y $11,400 billones de Producto Interno Bruto (PIB), por lo que el ALCA se convertirá en el mayor acuerdo comercial regional del planeta.

Fidel Castro con su comunismo trasnochado no ha tenido más remedio que tomarse su medicina y después que estuvo años firmando  acuerdos y tratados en las distintas reuniones y conferencias de “presidentes” sin cumplir alguno, ha quedado expuesto ante su pueblo y ante el mundo como un demente que lo único que anhela es lo peor para su pueblo. El exilio cubano beligerante siempre ha tenido la razón. Los dialogueros y los explotadores que van a estrecharle sus manos ensangrentadas que sigan viajando a Cuba. A ellos también les tocará su turno. Los países democráticos recuperan su dignidad.

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4/23/01

 

    

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