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AISLAMIENTO Y
OFENSAS
Por
Francisco H. Tabernilla
La soledad que en un futuro no muy lejano experimentará Fidel Castro, el
tirano de Cuba, será una situación que lo llevará, como lo estamos observando,
a un estado de demencia tal que lo imposibilitará ejercer su brutal función
como dictador de la revolución más sangrienta que ha padecido el pueblo cubano
en su corta historia de República. Los analistas coinciden que, a partir de la
campaña por el niño Elián González, Fidel Castro comenzó a desarrollar un nuevo
estilo de agitación y propaganda en la isla que ha derivado en una política
interior más represiva y un abierto desafío en sus relaciones internacionales.
Cito algunos de los incidentes más notados publicados por El Nuevo Herald
el 4 de febrero de este año: * Proclama la “batalla de ideas” y continúa las
marchas y mesas redondas, iniciadas en el caso Elián González, dirigidas ahora
contra la ley Torricelli, la Helms-Burton y la Ley de Ajuste Cubano. * Retira
la solicitud de ingresar en el Pacto de Lomé, para la colaboración económica
con la Unión Europea, como reacción a la condena por la violación de derechos
humanos en Ginebra. * Aprueba una demanda de $121,000 millones contra Estados
Unidos por reparación de daños e indemnización de perjuicios. * Castro se niega a votar por una resolución de
condena al grupo terrorista vasco ETA, aprobada por la XI Cumbre Iberoamericana
en Panamá. * Anuncia el corte de las
llamadas telefónicas directas a Cuba. * Advierte a las agencias internacionales
de noticias que pueden ser expulsadas de la isla, por mantener actitudes
críticas contra el gobierno. * Llama
“mamarrachos” a diplomáticos españoles que organizaron un desfile en La Habana
de Reyes Magos. * Le pide a los diplomáticos cubanos en Praga que estén dispuestos
a inmolarse si alguien trataba de invadir la sede.
Sus andanadas y ataques públicos contra distintas naciones y sus
mandatarios más representativos, sus largas peroratas por la televisión
nacional, sus marchas masivas obligatorias, hacen que el cubano prefiera apagar los televisores o cambiar para el Canal
51 de Miami que se ve claramente en Cuba; sus acciones lo retratan ante el
pueblo como un demente en estado avanzado de locura. Al ver que su mando languidece , lo dominan su orgullo, la
soberbia, su arrogancia y sus ínfulas que lo arrastran a lanzar amenazas y
a sojuzgar al que se le opone. Criticó
fuertemente a España y México en Panamá.
En las últimas semanas Castro ha ofendido a Nicaragua, Argentina, Costa Rica, Estados Unidos, República Checa,
El Salvador, Guatemala , Polonia, Canadá y a los países de la Unión
Europea. En fin, a toda aquella nación
que no se ajuste a su sistema dictatorial. El Presidente de Argentina, Fernando
de la Rúa, le replica diplomáticamente diciendo que “nuestro país es soberano y
resuelve soberanamente las decisiones”. El pasado miércoles 25 de abril, Fidel
Castro manifestó “no puedo decir nada del presidente argentino porque ya no hay
presidente, ya no preside este señor”, agregando cuando el voto en la Comisión
de los Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, “usaron tácticas de ratones y
cucarachas”. Durante toda esta jornada el mandatario argentino había evitado
responderle porque –dijo- “no vale la pena reproducir expresiones injuriosas”. Generalizando
llamó a los mandatarios democráticos “cobardes e hipócritas”. Ese mismo
miércoles Castro habló por 4 horas ante
los canales de la televisión cubana, arremetiendo contra el primer ministro canadiense Jean Chréstien al verse
excluido en la reciente III Cumbre de las Américas, enfatizando que en
conversaciones sostenidas con él en La Habana observó era “un creyente fanático
del modo capitalista de producción”, filosofía en la cual se educó, por lo que
no estoy seguro de que con ella pueda comprender cabalmente las realidades del
mundo de hoy, añadió.
En esa comparecencia de televisión Fidel Castro repitió que no renunciará
al uso de las minas, las que considera como una defensa ante una “amenaza real”
de agresión militar de Estados Unidos, por lo que se abstendrá de suscribir la
Convención contra su uso; aunque para su hermano Raúl, ministro de las Fuerzas
Armadas, las minas son “el armamento de los pobres, nosotros las fabricamos de
todos los tipos; nos van a reventar a bombazos desde arriba y nosotros los
vamos a reventar a ‘minazos’ por abajo”.
No obstante, Fidel Castro sigue con su propaganda engañosa en defensa de
los pobres, acompañado de Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, el
sub-comandante Marcos, de México y presidentes tan ingenuos como Andrés
Pastrana, de Colombia, y Vicente Fox, de México.
Cuando estos señores dejen de hacerle el juego a Fidel Castro el movimiento
comunista en el hemisferio, a pesar de la ayuda de China Comunista, caerá por
su propio peso. El sábado 28 de abril, dijo que si tratan de apresarlo en uno
de sus viajes habrá guerra. Ya falta poco...
ooo000ooo
4/28/01