Más espías y siguen los viajes

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Héctor M. Pesquera, director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en Miami, anunció el arresto del matrimonio  George Gari, nacido en Brooklin, y Marisol Gari, de Cuba, acusados de espiar para Fidel Castro, el tirano de Cuba. Los detenidos pertenecían a la “Red Avispa”, desarticulada por el FBI en 1998. Ambos están acusados de tratar de infiltrarse en organizaciones del exilio cubano y de intentar penetrar instalaciones militares de Estados Unidos. Ellos llegaron al sur de la Florida la década pasada y George Gari, según el fiscal federal Guy Lewis,  era “un agente del gobierno cubano muy calificado”, que “recibió entrenamiento en vigilancia y contra vigilancia, fotografía de micro punto, comunicaciones clandestinas y explosivos”. Su esposa Marisol trabajó como empleada del Servicio Postal, donde tenía como misión interceptar correspondencia dirigida a ciudadanos cubanoamericanos. Al momento del arresto en Orlando, estaban aparentemente desempleados y han permanecido los últimos tres años inactivos, siempre bajo la rigurosa observación del FBI.

De ser hallados culpables encaran una sentencia de unos 15 años de cárcel. El FBI continuará ampliando sus investigaciones en torno a los miembros de Red Avispa ha medida que sigan comprobando las actividades delictivas de estos espías castristas que son muchos más de los que la gente se imagina. La labor del FBI ha sido profesional y muy acertada contra los espías. A principios de junio fueron hallados culpables por un jurado federal en Miami, Gerardo Martínez, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González.

Por otra parte, sigue imperando el apaciguamiento que silencia la verdad. Ninguno de los mandatarios reunidos en Durban señaló que Fidel Castro forma parte de los grandes asesinos de la Historia al lado de Stalin, y de Hitler. Nunca como hoy –nos dice el compatriota José Sánchez-Boudy, (Diario Las Américas 8-7-01)- en el caso de nuestra patria, la verdad ha sido menos difundida, el crimen más ignorado, la defensa de la libertad más abandonada, no sólo por los gobernantes, no sólo por los hombres que ocupan puestos claves en organismos internacionales o en otras dependencias que influyen en el mundo, sino por la prensa y la opinión pública internacional. Tal parece que todo se ha puesto en movimiento para apaciguar a Castro, para volcar la envidia y el odio sobre Estados Unidos.

 En la Conferencia Mundial contra el Racismo que termina el 7 de septiembre, que se está celebrando en Durban, Sudáfrica, mientras el presidente de la asamblea le “recordaba sonriente” a Fidel Castro que su intervención se estaba extendiendo demasiado, éste demandó que Estados Unidos pague indemnizaciones por la esclavitud, ya que los afroamericanos tras una emancipación “puramente formal” de la esclavitud fueron sometidos 100 años más a la discriminación racial, muchas de cuyas formas persisten aún; demandando también compensaciones para los indios americanos y los países africanos que sufrieron esclavitud y colonización; convocando a Israel para que termine con lo que calificó como un “genocidio” contra el pueblo palestino; siendo frecuentemente interrumpido por aplausos… En ningún informe de los delegados cubanos aparecen las decenas de presos políticos que sufren en las cárceles del país. Mencionan a cautivos de otros países, pero ni un solo párrafo sobre  Vladimiro Roca u Oscar Elías Biscet; ni hay espacio para los condenados a muerte que esperan en Cuba el momento final; los integrantes de la oposición que viven acosados, sin trabajo, perseguidos por la Seguridad del Estado, el constante hostigamiento contra los periodistas que funcionan fuera del control oficial, el apartheid turístico, la escasa cantidad de compatriotas negros y mestizos que ocupan puestos en la nomenclatura. ¿Quién dice en Durban  que los cubanos no pueden hospedarse en los hoteles, ni bañarse en las mejores playas de su país; que no pueden cazar ni pescar y que sólo los que reciben dólares de sus familiares pueden concurrir a ciertos sitios que normalmente están destinados a extranjeros? Nadie sabrá los millones que ha costado al pueblo cubano este nuevo viaje de Fidel Castro a Durban, Sudáfrica ya que él no tiene a quién rendirle cuentas…

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9/03/01

 

 

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